Por qué contamos el proceso
Llamar a un cerrajero suele ser un momento de nervios, y muchas malas experiencias vienen de no saber qué va a pasar: cuánto va a costar, cuánto va a tardar, si van a romper algo. Por eso preferimos contarlo antes.
Antes de salir
Cuando nos llamas, te hacemos unas pocas preguntas: qué le pasa a la puerta, si está cerrada de golpe o con llave, qué tipo de cerradura tiene y dónde estás. Con eso te damos dos datos: el precio cerrado y el tiempo aproximado de llegada. Si los dos te encajan, salimos. Si no, no hay compromiso.
En la puerta
Lo primero es confirmar contigo el trabajo y el precio, y comprobar que la vivienda o el local son tuyos. Después empezamos por las técnicas que no dañan: en la mayoría de aperturas de puertas no hace falta romper nada. Si hay que sustituir una pieza, te lo explicamos antes y te damos a elegir, por ejemplo, entre un bombín estándar y uno de seguridad antibumping.
Al terminar
No nos vamos hasta que la puerta abre y cierra bien con todas las llaves. Te damos la factura con el detalle del trabajo y, si ha sido por un robo, fotos de los daños para el seguro, como explicamos en reparación tras un robo.
Si quieres saber cómo se forma el precio, lo tienes en precios.